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LA BUENA EMPRESA FALLIDA

LA BUENA EMPRESA FALLIDA

20/Nov/2012

Las nuevas iniciativas serán siempre emocionantes. Mientras algunos miran en el constante emprendimiento una mera acumulación de pretensiones y vacío, es real que en la abundancia actual de nuevos proyectos siempre es posible encontrar más de una buena idea. Por ejemplo, Ediciones Acapulco, cuya línea editorial es la creación de libros-objeto, libros donde se establecen relaciones entre la literatura, el diseño gráfico y las artes plásticas. Y como el sello joven que son, publicaron la primera novela de alguien joven. Se trata de Velvet, de Ashauri López. Básicamente, Velvet es la historia de un personaje nombrado como el Recién Llegado, que viaja en el tiempo para encontrarse con su amada. En la trama, aparece una bruja y una muñeca que habla.

Es indudable que en Ashauri López hay un escritor. En las 50 páginas que dura Velvet pueden leerse algunas descripciones de la ciudad que contienen una franqueza entrañable, así como momentos poéticos que hablan del amor y su decadencia. Pero las buenas intenciones anteriormente mencionadas sufren tropiezos. A Ashauri López le gusta su estilo, y lejos de jugar con sus capacidades cae en un regodeo, cuyas graves consecuencias son que la historia incida en una serie de lugares comunes que no pueden ser tomados como algo premeditado, y que el autor –no como creador sino como personalidad- tome proporciones más grandes que su propio trabajo. Es también algo incorrecto presuponer que, por el formato en el que está estructurado el libro, Velvet es una aventura experimental. Más bien, es una obra que goza de la peculiaridad de ser interactiva. Cada ejemplar contiene un soundtrack compuesto por diferentes músicos, y con este aditamento, la experiencia de lectura es curiosa aunque no muy distinta a la que usualmente tenemos.

Es evidente que Ashauri López está en la búsqueda de algo, por lo que es probable que su narrativa tenga evolución después de Velvet.

 

 

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