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30/Oct/2026
Laurela visitó México con un sencillo doble, “Ciruela” y “Quieta”. Su música es toda la definición de “orgánico y natural, con olor a tierra mojada”. Muy a su estilo, porque no se trata de algo folk clásico, Laurela ha estado tejiendo, creciendo, experimentando, conociendo a músicos increíbles y formando lazos de amistad que se reflejan en sus colaboraciones. En entrevista, platicamos con la cantautora chilena sobre sus inicios, la guitarra como aliada, Violeta Parra y el impacto de los artículos que encontramos en el camino, como un cassette random o un demo improvisado.
Indie Rocks! Magazine: Estamos muy felices de tenerte por acá en México. Para comenzar a hablar de tu carrera, cuéntanos cómo es que la música entra en tu vida.
Laurela: Fue un año en que me fui de intercambio. Estuve en Tailandia a los 16 años y allá estuve muy sola. O sea, estaba acompañada de gente, pero yo misma no hablaba tailandés. Entonces, me conseguí una guitarra. Y ahí empecé a hacer… Bueno, ya había hecho un par de canciones, pero seguía haciendo canciones allá. Y quizás ninguna de esas canciones me acompaña hasta el día de hoy. Pero recuerdo volver a Chile y decir: “Yo quiero dedicarme a esto”. Yo creo que el punto fue sentir que era algo esencial que me podía acompañar. Y más allá de decir: “Yo quiero trabajar en esto”, era como: “Quiero que esto me acompañe en la vida”. Ya pronto tenía que escoger qué estudiar, así que eso fue lo que me tomó la decisión de estudiar música.
IR!: Hay muchos géneros musicales en los que pudiste haber incursionado. Empezaste por una vertiente folk muy de raíz chilena. ¿Cómo es que decides que este género musical es lo que quieres tocar?
L: No fue una decisión. Lo que se tenía a mano. Allá me conseguí la guitarra y en la casa igual tenía una guitarra. También hay un piano, así que también pude haberme ido por ese lado de lo clásico. Pero supongo que, como yo quería hacer canciones, la guitarra fue el instrumento idóneo. Y ahora mismo ya no estoy haciendo tanto folk. Me estoy yendo a otras ramas, pero porque tengo nuevas herramientas.
IR!: Esto me recuerda a las primeras bandas de punk y las historias de que el género surgió no por decisión, sino por la práctica autodidacta y “descuidada” de los instrumentos a los que se tenía alcance y que eran más accesibles económicamente hablando. En tu caso, tu música parece estar conectada con la naturaleza, la cordillera, el campo. Tal vez la influencia viene de Violeta Parra o Víctor Jara en la tradición acústica.
L: Sí, la primera canción que me enseñó mi mamá en guitarra fue “La Petaquita”, de Violeta Parra. Entonces, está ahí esta cosa como de cantar con emociones la guitarra, de describir lo que se está viendo. Y yo, al menos, como nací en Valdivia y viví ahí mi infancia, la naturaleza es algo que me hablaba de mí y de los que me rodean.
Además, mis dos papás son biólogos o tienen que ver con las ciencias naturales, entonces siempre me estaban mostrando: “Mira, esto se llama así, esto tiene tal uso o en el bosque hace tal cosa”. Entonces, son cosas que uno va absorbiendo y que es un conocimiento que se siente valioso también. Ahora, yo igual no hablo de eso explícitamente en las canciones, pero sí está ahí en cuanto a las imágenes que tengo al momento de componer, como dónde estoy situada imaginariamente al hacer una canción.
IR!: En la composición de tu música, ¿sigues algún proceso lineal o vas descubriendo los sonidos a través de búsquedas más libres?
L: Históricamente lo hago desde la letra, y con el tiempo me he dado cuenta de que eso la normalidad no lo hace así. Así que, bueno, siempre supongo que va a ser algo que está a la mano, porque ya sé hacerlo y lo puedo seguir haciendo, pero también he intentado acercarme desde la otra vereda de la música a las canciones.
Por ejemplo, la colaboración que hice con Congelador: esa fue así. Para mí, la letra es cualquier cosa, no en un mal sentido, sino como que realmente fue un fluido de conciencia y de tararear. Y fue muy divertido y me gusta esa canción. Y tengo otra canción que salió hace poco que se llama “Quieta”, y esa canción la quise componer desde la música y que me surgiese la letra.
Igual se la mostré a una amiga cuando recién la había hecho y me dijo: “Ah, pero es una canción de Laurela nomás”. Y yo como: “Claro, quizás llegué al mismo lugar, pero desde una técnica distinta”.
IR!: Bueno, supongo que un poco como sucede con todo el arte, las reglas están para romperse; buscar la forma correcta puede limitar el proceso creativo. Sobre tu colaboración con Congelador, una de las grandes bandas chilenas alternativas de los 90, ¿qué nos puedes contar?
L: Bueno, yo los conocí en circuitos de amistades y creo que la amistad vino antes de la colaboración. Y cuando me invitaron a cantar en el disco, fui muy feliz. Antes igual me habían invitado a tocar en vivo unas canciones, las que tienen con Lore, de Chica Rica. Porque fueron a Valdivia, a Fluvial, y claro, no podían llevarla a ella y yo estaba allá. Así que cantamos, tocamos esas canciones juntos y luego me invitaron a la colaboración. Y para mí es muy épico igual.
Y eso, la colaboración en sí misma, fue algo muy rápido, como ir a grabar la canción. Yo iba caminando al estudio, así como… escuchando la canción. Y no sé si habían sido dos o tres tomas y listo. Ellos se dedicaron a la postproducción. Y la amistad continúa. Y yo allá en Chile toco con Walter Roblero y Rodrigo Herbage en mi proyecto Laurela. Así que continúa ahí la colaboración musical.
IR!: Ahora que estás girando por México, ¿cómo definirías a Laurela en vivo? O sea, el contraste de Laurela componiendo y haciendo música en su cuarto, versus Laurela presentando su música frente a personas.
L: Creo que cada vez me estoy acercando más a eso, pero de una forma que no había sospechado quizás, o de una forma a la que he llegado mediante tocar harto. Y es mezclar las canciones con el habla.
Entonces, yo, si bien no estoy hablando de “esta canción se trata de esto”, si empiezo a divagar en torno a recuerdos que se me vienen de la canción e historias que voy contando. Pero todo se torna como una especie de sueño, porque no tiene tanto sentido lógico. Y es como que les estoy hablando a ustedes, pero también les estoy hablando a la nada.
Y eso me ha resultado mucho más entretenido. Y claro, quizás eso de que no estoy explícitamente hablando con el público hace que pueda meterme en una especie de burbuja personal. Un rollo mío, y estar ahí, y estar ahí, y llegar hasta el final.
Igual siendo consciente de que está gente ahí mirándome, y así yo también pudiendo verlos. Pero es como cubrirse en un velo. Nos estamos viendo, pero hay un velo entre nosotros que me protege de cierta forma.
IR!: Háblanos de tu lanzamiento más reciente, “Ciruela” y “Quieta”.
L: Bueno, con Vicente y Alfilera, que son los primeros colaboradores, con ellos tocó hace un tiempo el Laurela. Ellos eran parte de mi banda, que es un formato de banda que ya no estamos tocando, pero yo creo que en cualquier momento quisiera reactivarlo.
Y con Eskapiarka, que está en “Quieta”. Él simplemente quise invitarlo. Yo no lo conocía tanto, lo habíamos visto en conciertos, pero yo tengo un cassette suyo en la casa, que lo dejó un amigo, el Diego Bravo, de Dolores los Tunantes, y me gustó mucho.
El cassette lo he escuchado harto, y es música de guitarra, de bosque, de duendes, oscura. Y sentí que eso era lo que yo quería aportarle a “Quieta”, y efectivamente, solo con ensayar juntos surgió la canción. No fue difícil. Es como decir: “Yo quiero que tu lenguaje entre en esta canción”.
IR!: Para cerrar la entrevista, queremos saber qué viene para el cierre de este 2026 y si tienes mapeado seguir lanzando algunas otras canciones para el próximo año.
L: Sí, yo creo que el 2027 voy a sacar el disco que estoy preparando, quizás en enero, porque en realidad ya está medio listo, pero estoy puliendo los detalles. No quiero sacar las frutas antes de tiempo del árbol. Y así que espero sacar un sencillo doble también, otro.
Uno es “Un Sol” y la otra canción es “Tomaría”, así que yo creo que el sencillo se va a llamar “Un Sol Tomaría”. “Un Sol” es una reinterpretación, un poema de Alfonsina Storni, musicalizado, y “Tomaría” es un cover, una traducción al español de Joni Mitchell, que también la conozco de muy pequeña y fue una de mis inspiraciones al empezar en la música. Y ya el disco va a ser el más largo que he hecho hasta ahora, y es como un fruto verde y morado, un poco tóxico.
Dale play a “Ciruela” aquí:
https://youtu.be/4GRONkYEoh4?si=-SkERO5yFnpikBmz