Favoritos
Haz click en la banderilla para guardar artículos en tus favoritos, ingresa con tu cuenta de Facebook o Twitter y accede a esta funcionalidad.

22/Abr/2026
La música de Sebastián Rojas se construye desde el tránsito: entre géneros, entre estados emocionales y entre momentos vitales que no siempre encuentran una forma clara de decirse. Su obra entiende el sonido como materia en constante transformación, donde la canción, el ruido y la memoria conviven como elementos maleables que se deforman, se reconfiguran y vuelven a aparecer desde otro lugar.
Luego de un periodo atravesado por la pérdida, la incertidumbre y el repliegue personal, Rojas reconstruyó su práctica desde una mirada más introspectiva. De ese proceso nace En la orilla, su primer disco solista editado por Buh Records y producido junto a Hugo Quezada, donde la exploración sonora se encuentra con una narrativa profundamente simbólica. El álbum funciona como un umbral: un punto intermedio entre el naufragio y la estabilidad, entre lo que se deja atrás y lo que apenas comienza a tomar forma.
Más que una colección de canciones, En la orilla se plantea como un espacio habitable.
Esa misma lógica se traslada a su presentación en el Centro de Cultura Digital, donde el proyecto se expande hacia una experiencia inmersiva que va más allá del formato concierto. Aquí, la música se entrelaza con imagen, luz y espacio para construir un entorno en el que la escucha se vuelve física, envolvente y profundamente personal.
La pieza toma forma a través de una instalación sonora y visual en colaboración con Carlos Edelmiro y Darío Fernández, acompañada por un diseño lumínico de Laurie Abad que transforma el recorrido en tiempo real. En vivo, la experiencia se activa junto a Eli Piña, Reona Sugimoto, Hugo Quezada y Mauricio Moncada, generando un paisaje colectivo en constante mutación.
No se trata únicamente de presentar el disco, sino de invitar al público a entrar en él: a situarse en ese borde —como quien observa el mar desde la orilla— y dejarse arrastrar por una corriente que mezcla lo íntimo con lo expansivo.
Una propuesta que confirma a Sebastián Rojas como una de las voces más sugerentes de la nueva música mexicana: un proyecto que no solo compone canciones, sino que construye mundos.
