Favoritos
Haz click en la banderilla para guardar artículos en tus favoritos, ingresa con tu cuenta de Facebook o Twitter y accede a esta funcionalidad.

Hay festivales que crecen en tamaño. Otros, en identidad. El Festival City parece estar logrando ambas cosas al mismo tiempo. A solo días de su quinta edición —este 11 de abril—, el encuentro regresa al Lienzo Charro Hermanos Ramírez con un cartel que no solo eleva la apuesta, sino que redefine su propio alcance.
Por primera vez, el festival incorpora un headliner internacional: The Hives, una banda que no necesita presentación cuando se trata de energía en vivo. Su presencia no es solo un logro logístico, es una declaración de intenciones. Con su característico blanco y negro, y el impulso renovado tras el lanzamiento de The Hives Forever Forever The Hives, el grupo sueco encabeza una edición que apuesta por la intensidad desde el primer acorde.
Pero Festival City no se construye desde un solo nombre. Se sostiene en una curaduría que entiende los contrastes como parte esencial de la experiencia. Desde la potencia irreverente de Molotov, cuya trayectoria sigue resonando con la misma urgencia de siempre, hasta la psicodelia cargada de riffs de Wolfmother, que traerá de vuelta el pulso de su icónico debut.
En otra frecuencia, el groove tropical y expansivo de Bomba Estéreo abre la puerta a un viaje más sensorial, mientras que nombres como División Minúscula, Kinky, Cuarteto de Nos, Little Jesus, Motel y Rubytates completan un lineup que se mueve con naturalidad entre generaciones, géneros y estados de ánimo.
Lo que distingue a este festival no es solo quién toca, sino cómo se vive. Su formato de un solo escenario elimina la ansiedad de elegir y propone algo cada vez más escaso: estar presente. Aquí no hay prisa por correr entre escenarios, sino tiempo para habitar cada show, dejar que la música se despliegue completa y construir una narrativa continua a lo largo del día.
Ahora bien: el reloj ya está corriendo. Con la fecha a la vuelta de la esquina, esta es la ventana final para sumarse a una edición que apunta a agotarse. Los boletos siguen disponibles, pero cada vez menos, y todo indica que quienes esperen demasiado podrían quedarse fuera de uno de los encuentros más sólidos del calendario.
El 11 de abril no es una fecha lejana: es el plan inmediato. Es momento de decidir, asegurar tu entrada y prepararte para un día donde la música no se fragmenta: se vive de principio a fin.
Porque hay festivales que puedes dejar pasar.
Y hay otros —como este— que simplemente no vuelven a repetirse igual.