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Carlos Cuarón y sus Besos de azúcar

Carlos Cuarón y sus Besos de azúcar

02/Mar/2013

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Como parte de los trabajos que compiten en la Sección Oficial de Largometraje de Ficción, el Festival Internacional de Cine de Guadalajara exhibió “Besos de azúcar”, el último filme de Carlos Cuarón tras “Rudo y Cursi” realizada en 2009. En esta ocasión, Cuarón aborda la historia de Nacho y Mayra, dos niños que experimentan su primer amor bajo circunstancias que les son desfavorables, pues sus familias son disfuncionales y habitan en un entorno social lleno de corrupción y violencia. Bajo este contexto, los dos infantes se acercan e inician un amor prohibido que busca evadir las duras realidades que viven cada uno de ellos: el padre de él, por un lado, es un vendedor ambulante que lo maltrata física y verbalmente frente a los ojos de su indiferente madre;  y la madre de ella, por su parte, es una mujer violenta y agresiva que corrompe jefes policiacos para mantener, liderar y cobrar cuota a un grupo de vendedores ambulantes.

Así, lo que en apariencia parece un drama de corte social es aderezado por situaciones y diálogos cómicos que aminoran la carga dramática de la historia: “Para mí la historia es más una comedia social o un drama con sentido del humor. No se cómo  clasificar la película, eso le corresponderá a los críticos de cine”, afirmó Carlos Cuarón a la prensa en una conferencia realizada al término del filme.

La película se enfoca en su totalidad en los niños, y para lograr que el trabajo de éstos fuera sólido, el director montó un taller de actuación durante un año previo al inicio del rodaje. “La directora del taller me enviaba videos de las actuaciones de los niños, yo los evaluaba e iba desechando a cada uno de ellos en función de sus capacidades, pero también de aspectos físicos, pues si al niño le cambiaba la voz, le salía bigote o a la niña le crecían las boobies tenía que sacarlos dado que lo que necesitaba eran actores con un pie en la infancia y el otro apenas en la adolescencia, básicamente niños”, acotó.

"Besos de azúcar" es una película agradable en términos generales, pero se siente forzada en el desarrollo de cada personaje al grado de que por momentos las actuaciones resultan sobreactuadas. Aunado a ello, con el mosaico tan amplio y versátil que ofrece el mismo film en cuanto a personajes y situaciones, uno esperaría una mayor profundidad en ellos y lamentablemente sólo se abordan “por encimita” en aras de centrarse en la historia de amor infantil, que la verdad, tampoco está tan interesante.