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Todos de rodillas ante PYPY

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Todos de rodillas ante PYPY

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Artista(s)

06/Feb/2014

PYPY

Pagan Day

Black Gladiator / Slovenly Recordings

2014

¿Apenas empieza el 2014 y ya tenemos candidato para el mejor disco del año? No sé, pero será muy difícil que una banda o artista, sea cual sea el género o estilo que ejecute, pueda hacer algo tan complejo, rico, variado y, sobre todo, arriesgado como este gigante canadiense.

Hecho con retazos de extintas pero referenciadas bandas de garage canadiense como Red Mass, CPC Gangbangs y Duchess SaysPYPY es una especie de Goliat salido de Montreal que, liderado por los gritos de Annie-Claude Deschênes, bajo el infalible sello Slovenly Recordings, lanza este estúpidamente bueno álbum debut. Siete temas en apenas media hora de oro puro, cuyos alaridos y guitarrazos evolucionan y progresan en nuestros oídos; es como si L7 y Babes in Toyland fueran traídas a esta nueva década para ponerse al día e incluso adelantarse.

Cada maldito acorde en Pagan Day es pesado, distorsionado, agresivo y, sobre todas las cosas, distinto. Es el producto de una banda que ha estudiado el género, que sabe qué está pasando, hacia dónde va y decide dar el siguiente paso. Como The Callas en Grecia o AJ Dávila en Puerto Rico, PYPY reinventa el género: lo deshace por completo, le quita, le pone, le rebana y le da nueva forma.

Escoger una canción favorita sería demeritar a las otras cuando realmente todo es bueno. Más allá de la boca abierta y la sensación de haber escuchado un hito en el rock de garage, al finalizar el álbum no sólo queda un zumbido en los oídos, sino la impresión de que alguien hubiera apagado el Apocalipsis.

Que no les sorprenda ver el nombre de PYPY como una de las grandes revelaciones de este 2014, formando parte de todos los festivales de música habidos y por haber en el mundo, siguiendo los pasos de bandas que lograron destacar entre sus congéneres como The Men, Thee Oh Sees y The Black Lips; aunque, siendo honestos, PYPY agrega algo más. El currículum y experiencia de cada integrante hace de este trabajo una obra de expertos, genios del garage y maestros del fuzz.

Magnánimo, apoteósico, épico y perfecto: todos de rodillas ante PYPY.

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