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Local Natives, la verdadera música viene después del hype

Local Natives, la verdadera música viene después del hype
Local Natives, la verdadera música viene después del hype

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Artista(s)

20/Feb/2013

Local Natives

Hummingbird

French Kiss

2013

En estos días el influyente portal Stereogum planteaba en un artículo la necesidad de que la ciudad de Los Angeles tuviera una nueva banda indie que la representara. Como si eso fuera muy sencillo, como si únicamente se tratara de una urbe única, como si ignoraran que se trata de un complejo rompecabezas racial y cultural.

Los Angeles tiene muchos iconos y cada uno funciona. Ahí están Beck, Los Red Hot Chilli Peppers, Cipress Hill e  incluso Tom Waits. Ellos llegaron a su sitio como parte de un proceso espontáneo que los vinculó con sus comunidades y su gente. No sirve que un medio decrete que alguien se convierta en algo representativo. Se trata de un proceso colectivo, no de una campaña estratégica o un aserto periodístico.

A los Local Natives les ha sonreído la fortuna. Ya desde su primer disco, Gorilla Manor, se convirtieron en un hype surgido de Silver Lake. Cierto, tenían canciones chispeantes pero demasiadas conexiones con el africanismo de Vampire Weekend (¿serían la respuesta de la costa oeste?) y mucho del trabajo coral de los Grizzly Bear (aunque menos densos y melancólicos). La Diosa fortuna les sonrió pese a no tener todavía una personalidad artística bien consolida. Tampoco se puede negar que existen muchos que se conforman con el suceso y repiten la fórmula ganadora. Lo que hay que aplaudir de entrada de Hummingbird  –el segundo disco- es la seriedad con la que buscaron consolidar aquello que los distingue como grupo, guardar distancia de sus referencias y agregar variantes que sirvieran para ofrecer algo distinto.

Lo lograron, pero en el resultado se nota marcadamente las aportaciones del productor.  El elegido fue, nada menos, que Aaron Dessner, miembro de The National, que trabajó con ellos en la composición, los arreglos y la grabación para obtener una importante paleta de intensidades y de rítmicas. Algo que distingue al grupo asentado en Nueva York y al que tanto admiran los local. En estas 11 canciones hay menos gusto por lo coyuntural y más presencia de formas elegantes para dejar fluir la melancolía que da sentido al álbum.

Mucho debieron de esmerarse para no fracasar como Glasvegas y que en ese afán por desatar la épica no terminaran como unos acólitos de Arcade Fire. Bajaron la velocidad y dieron con piezas que nos convencen, que nos emocionan. Desde la inicial “You & I” al sencillo de anticipo, “Breakers” y las interesantes “Bowery” y “Black Balloons”.

A fin de cuentas, Hummingbird es un disco afectado por todo el proceso que rodeó a la banda: la fama rápida,  la muerte de la madre de Kelcey Aye –el cantante- y la salida del grupo del bajista, Andy Hamm. Tres años difíciles que sirvieron para que se asentaran, para que ambicionaran crecer y se aplicaran en conseguirlo. Veremos si la suerte sigue de su lado –al menos estarán en la mayoría de grandes festivales-, mientras tanto nos satisfacen con un disco de añoranza y alta capacidad emocional. Lo que no es poco, cada día pareciera que crece nuestra insensibilidad. Los Local Natives pelean a la contra.