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¿Estabilidad o decadencia de The Faint?

¿Estabilidad o decadencia de The Faint?
¿Estabilidad o decadencia de The Faint?

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Artista(s)

28/May/2014

The Faint

Doom Abuse

2014

SQE

El próximo año, The Faint, banda que rompió los estándares musicales de una década en la que las boy bands y artistas productos del pop mediático eran el hit, cumple su 20° aniversario.

La agrupación liderada por Todd Fink expresó desde sus inicios, en 1995, cuando se llamaban Norman Bailer, que de ninguna manera coexistirían con la oferta musical de su época, sino que tenían una alternativa a los adolescentes que no se identificaban con la escena comercial; un botón de escape hacia el dark new wave.

The Faint tiene una vasta cantidad de material, entre elepés, EPs, compilaciones y sencillos, que respalda su trabajo y una larga trayectoria; sin embargo, después del paréntesis tomado para convertirse en Depressed Buttons, es notorio que en su nuevo material, Doom Abuse, la nostalgia de los buenos años se apoderó de ellos.

El disco abre con “Help in the Head”, track que tiene impreso el sello de la banda. Comienza con algunos calados de metal, seguido de una lluvia de tambores y un vibrante bajo. La pieza sucesora, “Mental Radio”, se construye alrededor de una línea de bajo repetitiva pero encantadora, que pareciera una mezcla de surf rock gótico.

“Evil Voices” es uno de los temas esenciales del disco; en ella se distingue un estruendo profundo y ritmos torcidos que se aflojan maniáticamente en el estribillo, y que para el final, te transporta a algún punto fuera de la realidad. “Salt my Doom” bien pudo estar en el Danse Macabre (2001) o en el mismo Fasciinatiion, pero realmente pasa sin pena ni gloria dentro del álbum.

Por otro lado, “Animal Needs” y “Dress Code” rompen el patrón con un poco de burla hacia los prejuicios sociales. El primero es un manifiesto de la contracultura hacia las comodidades, aunque el tema se vuelve incómodo cuando Fink afirma que no necesitamos nombres ni palabras ¡ni baños! El segundo es una lista recitada por una voz robótica más pitidos de videojuegos clásicos, de las normas estandarizadas del código de vestimenta. No es una idea novedosa en particular, pero la entrega es algo experimental y vale la pena escucharla.

“Scapegoat” tiene la velocidad y el veneno del punk de los 70, llega justo después de “Dress Code” y, desde su posición como la octava pista, se estabiliza el curso de las últimas canciones.

Algunos temas de la segunda mitad son buenos pero casi redundantes, sin embargo, se redimen con la canción que cierra el álbum: “Damage Control”, en la que disminuye la velocidad a un sensual groove que resulta en una pieza atmosférica y sensible.

Se trata de su séptimo álbum de estudio, el cual remite a sus trabajos pasados y demuestra que The Faint ya encontró su zona de confort, de la cual no pretende. Finalmente, no hay mucho en Doom Abuse que pueda sorprender a la audiencia y expandir su número de seguidores, pero por lo menos cumple con dejar satisfechos a los ya devotos.

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