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µ-Ziq — Challenge Me Foolish

8

µ-Ziq
Challenge Me Foolish

Planet Mu / 2018

Artista(s)

µ-Ziq

09/May/2018

El genio de Mike Paradinas 20 años atrás.

Existe un cierto halo de misterio en la escena electrónica del Reino Unido. Personajes que parecerían esnobs habitan por doquier. De esos a los que no les gustan las nuevas etiquetas que algunos críticos acuñan y que se popularizan entre los fanáticos de la electrónica. Figuras a las que hay que cazar en algún lugar medio escondido que tenga a algún productor de 16 años cambiando el futuro de lo digital y que, por lo general, dan pocos shows al año. No es de extrañarse que el Mike Paradinas del 2012 diga que lo que todos llaman post dubstep, tan solo es techno re-etiquetado. Tampoco es de extrañarse que, dentro de su mente y como archivos dispersos en donde sea que se base, exista una larga lista de material no lanzado.

Entre 1998 y 1999 , µ-Ziq —el seudónimo de Paradinas— estaba trabajando en Royal Astronomy y formando Planet Mu, el sello que casi estuvo forzado a crear, después de que su disquera no supiera cómo posicionar su música en el mercado y les ocasionara pérdidas monetarias. Según sus propias palabras, eran tiempos vertiginosos, en los que grababa temas diarios. Por obvias razones, sacar más de 365 canciones en un año es imposible, así que tenía que escoger bien lo que el público veía. No obstante, los años han pasado, y si bien no podríamos decir que µ-Ziq tiene todo el reconocimiento que debería, hay ciertos sectores que sí ven a Paradinas como lo que es, un forjador importantísimo de la electrónica actual. En 2018, al fin podemos escuchar un poco de lo que hacía Mike hace 20 años, en los días de impulsos creativos ilimitados, con un material titulado: Challenge Me Foolish.

Es complicado hablar de géneros con el trabajo de µ-Ziq. Se pueden barajar cartas como el IDM, el dubstep, quizá footwork, grime, jungle o hasta drill n’ bass. Quizá lo mejor sea entender el contexto sobre el que está cimentado. Para este trabajo, son tiempos del jungle, los años 90, en donde los reinantes breakbeats parecían inyectar adrenalina a pesar de no contar con ningún comprimido cerca. La diversión de ser un productor de música electrónica, al contrario de ser Damon Albarn o Noel Gallagher, es que las barreras son mucho más difuminadas. Si Suede hubiera hecho hip hop, sus fanáticos habrían enloquecido. Y dudo mucho que la voz de Brett Anderson pudiera sonar tan bien como la de un Mike Skinner de The Streets, pero esa es otra historia. El punto es que aquellos que dominan las delicias de lo digital, poco se tienen que preocupar por cruzar barreras.

Challenge Me Foolish abre con “Inclement”, un paseo extraño, iterativo y que demuestra que µ-Ziq quería distanciarse un poco de lo agresivo que estaban siendo sus contemporáneos a finales de los años 90. “Undone” sigue por la misma línea. Es ominoso, pero no resulta abrasador. Sin lugar a dudas es una canción que encaja perfecto en tiempos actuales, y si te dijeran que fue manufacturada en el 2017, bien lo podrías creer.

Uno de los puntos fuertes de la carrera de Paradinas, ha sido su colaboración con la vocalista japonesa Kazumi. En los 90, ella se puso en contacto con Mike cantando sobre “Marks Made In China” y ahí se dio la conexión. “Challenge Me Foolish” es algo suave, reminiscencias del trip hop quizá, de texturas acarameladas con una flauta al final del tema que levanta los ánimos, y que deja ver a ese personaje lúdico que junto a Richard D. James gustaba de sacar a relucir su ironía cada vez que se podía.

“Bassbins” regresa a los breakbeats. Es como tomar una máquina del tiempo e imaginarse que después de µ-Ziq, The Prodigy vendrá a incendiar un escenario. O quizá, tomar esa máquina del tiempo y experimentar una turbulencia, salirse del cuadrante y empezar a recibir disparos de algún ser desconocido. Y después de la repartición de láseres, encontrar un portal con una luz muy brillante, y un instante de felicidad absoluta. Así es como se siente “Robin Hood Gate”, un pasaje orquestal que contrasta maravillosamente con lo anterior. Quizá en esas dos canciones es en donde se aprecie de mejor manera la grandeza de Mike Paradinas, lo versátil e inteligente que puede llegar a ser.

“Durian”, “Lexicon” y “Ceiling” son grandes canciones. Todas contrastantes. “DoDaDo” inclusive pudo ser firmada por Cornelius o algún representante del Shibuya-kei (remixeado por Paradinas). Challenge Me Foolish es un disco que funciona como tal. Como material completo. Es una mirada a una mente brillante, un dejo de otros tiempos que suena refrescante y que puede servir como plataforma de inmersión para nuevas generaciones. Ningún material perdido de µ-Ziq será un desperdicio.

Y sí, puede que Mike Paradinas ya no sienta la emoción que despertaba en él la escena del footwork, pero sigue trabajando y puede que tengamos nueva música pronto. Tal vez él inicie esa escena que claman sus venas.

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