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The Wombats nos hizo explotar con sus errores modernos

The Wombats nos hizo explotar con sus errores modernos

Osiris
Priego @osirispriego

19/Abr/2013

Detalles
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Escoger entre ver a The Wombats, Two Door Cinema Club o Spiritualized en una misma noche, seguramente fue una decisión un poco difícil, o puede que haya sido bastante sencilla; pero para aquellos que optaron por ver a la primera banda pudieron llegar hasta las primeras filas para que casi, casi, imaginarán que les estaban cantando a ellos solitos.

Aunque entre el público se encontraba uno que otro arrepentido de no haber visto a Two Door Cinema Club, pronto fue opacado por los primeros acordes de “Our Perfect Disease”, y a pesar de que al inicio del concierto el sonido no fue muy bueno, Matthew Murphy no paraba de disculparse por las fallas y agradecer al público mexicano. Seguido de esto todos se pusieron a brincar sin control para acompañar al vocalista con esa pegajosa frase de “This is no Bridget Jones, This is no Bridget Jones…”.

En el foro se podía observar que todos los que estaban presentes eran verdaderos fans pues en ningún momento dejaron de cantar, gritar, aplaudir o mover las manos de un lado a otro;  inclusive hasta te daban ganas de golpear al chico que no paraba de gritar que por favor tocaran “Let’s Dance to Joy Division” como si fuera la única canción buena que tuvieran.

Antes de interpretar “Moving to New York”, Matthew tomó la bandera mexicana que portaba uno de sus fans, lo que provocó una descarga de energía por parte de todos los que estábamos ahí. Fue hasta que tocaron  “1996”, cuando el ambiente se tornó un poco más melancólico.

La conexión entre la banda inglesa y el público dio paso a unos coros maravillosos que solamente suceden cuando el público se sabe las canciones al pie de la letra. Por si fuera poco, el bajista Tord Overland Knudsen también se llevó la noche al rebotar por todo el escenario y haciendo que todos aplaudieran con cada una de las canciones.

No sé si fueron las luces de colores, o Matthew acercando el micrófono para escuchar como cantábamos “She’s not that beautiful, She’s not that beautiful” como si surgiera una fuerza desde el fondo de nuestros emocionados cuerpos; sin embargo, el sentimiento de felicidad que tanto impregnan sus canciones culminó después de tocar “Tokyo”, el primer sencillo de su último disco titulado This Modern Glitch.

El típico, “Otra, Otra” o el “Oe Oe Oe” no dejo pasar la oportunidad para dar paso a un encore conformado por una de las canciones más esperadas de la noche. Sí,  esa que te hace bailar al estilo Joy Division, y a pesar de que faltó “Backfire At the Disco”, el concierto terminó siendo una gran opción para ese miércoles de indecisión.

REDACCIÓN:


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Osiris
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