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ASESINOS Y ROMANCE: Nick Cave & The Bad Seeds en El Plaza

ASESINOS Y ROMANCE: Nick Cave & The Bad Seeds en El Plaza

Cynthia
Flores @cherryflores_

19/Feb/2013

Detalles

Llegar temprano al Plaza, entrar después del usual cateo y encontrar un escenario iluminado con dos baterías amenazantes y un piano negro. En los grandes conciertos hay presagios, y los instrumentos vaticinaban algo estremecedor.

La puntualidad es apreciable en cualquier evento, a las nueve con tres minutos ocuparon sus puestos seis hombres serios y la figura altísima de Nick Cave se colocó ante el micrófono. Comenzaron como señores románticos y agradables tocando “We No Who U R” y “Wide Lovely Eyes”, dos cortes del Push The Sky Away, la más reciente producción de The Bad Seeds, pero no tardaron en transformarse en tipos duros cuando aparecieron los primeros acordes de “Red Right Hand”, canción en la que las percusiones intimidaron y el público intercambió miradas de “¡no mames!”, expresión acertada para una banda que ocupa el escenario con algo más que música.

Al tener una trayectoria tan amplia había que revisitar las melodías clásicas. El recorrido fue iniciado por “Deanna”, esa suerte de rock and roll en la que Nick Cave se deslizó por el escenario con baile. Poder verlo tocar su piano fue algo conmovedor para muchos, tanto, que sucedió algo inusitado en “God Is In The House”: la gente guardó silencio mientras Cave susurraba if we all hold hands and very quietly shout hallelujah.

Pero entre el repertorio de baladas y alegrías, los Bad Seeds tienen canciones inquietantes y densas. Humildemente, Nick Cave anunció que tocarían algo viejo y probablemente, una de sus mejores canciones. Se trataba de “From Her To Eternity”, uno de los momentos álgidos del concierto. Perteneciente a su primer disco, la canción se mantuvo jóven gracias a la testosterona adquirida a través de los años. Los instrumentos alcanzaron la distorsión y no por defectos de audio. Los gritos de Nick Cave continuarían con “Jack The Ripper”, del maravilloso Henry’s Dream.

Fueron incluídas más canciones del disco nuevo, como “Higgs Bosson Blues”, corte extraño que, sin inocencia ni homenajes, menciona a Miley Cirus.

The Bad Seeds pretendieron retirarse con “Push The Sky Away”, pero los espectadores solicitaron el encore con una ovación que no bajó su tono hasta que volvieron al escenario. Y lo mejor fue que regresaron con dos emblemas: El primero fue “Stagger Lee”, la famosa y querida historia de un asesino durante la que Nick Cave hizo peligrosos malabares con los espectadores, inclinándose peligrosamente frente a los que estaban en las primeras filas. La segunda fue “The Ship Song”.

En poco menos de hora y media de concierto fueron cubiertas todas las facetas de Nick Cave and The Bad Seeds. Muy pocos pueden usar un traje negro con tanto señorío; sólo alguien que ingirió tantas drogas puede convertirse en semejante dandy. Sorprendentes los bateristas, que pasaban del mero acompañamiento al ruido total; gigantesca la locura de Warren Ellis maltratando su arco; inolvidable la larga sombra de Cave proyectada en las paredes del Plaza.

La fotografía 8 de la galería es Cortesía OCESA / Lulú Urdapilleta

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Cynthia
Flores @cherryflores_

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