Favoritos

Haz click en la banderilla para guardar artículos en tus favoritos, ingresa con tu cuenta de Facebook o Twitter y accede a esta funcionalidad.

39097
La sinfonía evocadora de These New Puritans

La sinfonía evocadora de These New Puritans

Alberto
Corona @ElTaviz

08/Dic/2013

Detalles

La noche de ayer, un Plaza Condesa con un aforo a menos de la mitad de capacidad recibió a una de las agrupaciones que más arriesga en la actualidad, que deja atrás los estereotipos del mainstream en el rock inglés actual y que ha generado una diversidad de opiniones y controversias por su espectacular entrega de 2013, Field Of Reeds.

Atrás quedaron esos días en los que These New Puritans fueron catalogados por la prensa inglesa como una agrupación más del incorrecto, ambiguo y digerible género llamado indie. El sonido de su primera placa de 2008, Beat Pyramid, con influencias más apegadas a bandas como Wire o The Fall, aunque auguraba un futuro para la agrupación británica, se esfumó para dar paso a un monstruo de expresión aún más elevado con un sonido poco convencional que se apega más al jazz, la experimentación, la música clásica y el sonido de Bowie-Eno en discos como Low y Heroes pero que no deja atrás la esencia, energía y crudeza transgresora del rock.

Alrededor de las 21:30 horas, Jack Barnett, vocalista-bajo; y Thomas Hein, geek de secuencias y sintetizadores análogos; salieron acompañados de un piano, dos instrumentos de viento y la espectacular y bella cantante portuguesa Elisa Rodrigues para dar un set corto y poco complaciente, pero ciertamente, revelador.

La oscura y bella “Spiral”, de su arriesgada tercera entrega, fue la encargada de mostrar el panorama sombrío por el que These New Puritans transitó por los once temas que ofrecieron. “Fragment Two”, la mejor de Field Of Reeds, introdujo al gemelo de Jack, George Barnett, en la batería que completaba la sinfonía de oscuridad en el escenario.

La voz desahuciada de Barnett entonó “Light In Your Name” que más allá del cierre de batería espectacular, brindó destellos y reminiscencias al sonido de Bowie en Low. La industrial “3000”, un tema de remixes de Hidden, su segunda placa, anticipó a “Attack Music”, que, por extraño que parezca y más allá de la capas electrónicas, también desenmascaró las influencias hip-hop de Barnett. Siguió una de las mejores con un juego de voces impresionante entre Barnett y Rodrigues en la marcial “We Want War”, presentada, irónicamente, como “una canción sobre la paz mundial”.

Después de dos piezas de Hidden, “Organ Eternal” marcó el regreso a la sinfonía desquiciante de su tercera entrega para dar paso a la que le da titulo al disco con un juego de voces fúnebre así como una trompa que ofreció un destello hacía lo más oscuro del jazz. Le siguió “V (Island Song)”, la más arriesgada, un tema de casi 10 minutos con un piano y una batería perturbadora que auguraba el final de la evocadora noche.

Antes de que los afortunados que acudieron al recinto y los confundidos que nunca entendieron el mensaje de Barnett se retiraran del Plaza, llegó el encore con un reprise crudo y agresivo de “We Want War”.

Más allá de haber presenciado un concierto de rock, éste fue un destello evocador de emociones en el que Barnett funge como guía de un viaje poco convencional en la música actual. Sus compañeros son los encargados de llevarte por un camino poco transitado con un sonido que sólo encuentra cohesión en los sonidos de art- rock europeo, la música clásica y el jazz.

La ejecución es notable, la bella voz de Elisa Rodrigues tiene una tristeza en el fondo que sólo encuentra paz cuando se funde con el bajo y  la fúnebre voz de Barnett que nos muestra un espejo hacía lo más oscuro del alma. El resultado: una sinfonía evocadora memorable. Bien por These New Puritans

{{descripcion}}{{descripcion}}{{descripcion}}{{descripcion}}{{descripcion}}{{descripcion}}{{descripcion}}{{descripcion}}{{descripcion}}{{descripcion}}{{descripcion}}{{descripcion}}{{descripcion}}{{descripcion}}

REDACCIÓN:


Editorial

FOTO:

Alberto
Corona @ElTaviz