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Groundation un mensaje más allá de las palabras

Groundation un mensaje más allá de las palabras

Yunuén
Velázquez

05/Nov/2012

Detalles

Sin preámbulo o telonero alguno, inició este gran concierto de la banda estadounidense Groundation en el Plaza Condesa. Ubicados dentro del roots reggae, pero con marcadas influencias eclécticas, como el jazz o la música Nyabinghi han logrado un equilibrio  entre el sonido tradicional rastafari y el occidental moderno. Con ya nueve discos, se han consolidado como una de las bandas más importantes y originales del mundo dentro del Reggae.

Y así se escucharon los primeros compases de “Something More” y los gritos de todos los asistentes. A 3/4 de su capacidad, el auditorio se terminó de llenar con la entrega mostrada por los admiradores, quienes bailaban y cantaban canción tras canción, esperando por un momento que el mensaje de paz y tolerancia de Harrison “Professor” Stafford (vocalista y guitarrista) tuviera la fuerza necesaria para traspasar los muros y superar la caducidad del momento.

Y es que el nombre de esta agrupación es prácticamente un sinónimo de lo que predican con  sus canciones y su actitud: “Ground”, literalmente tierra o suelo en inglés, ellos los usan en el sentido de que todas las personas estamos al mismo nivel y somos iguales; y la unión con “ation”, sufijo que forma sustantivos verbales con el significado de acción y resultado (“ción” en español); resulta entonces en el ejercicio de tratar a nuestros semejantes con humildad y respetar a todo ser vivo, y también a nuestro hogar: el planeta Tierra.

Después de media docena de temas, interpretaron la emotiva “Picture On The Wall” donde con una simple progresión armónica, estos excelentes músicos nos contagiaron de tranquilidad y buena vibra. Técnicamente son muy buenos ejecutantes, desde la primera canción lo dejaron claro: un vocalista inteligente y con gran presencia escénica; dos coristas-bailarinas con la energía de diez; un bajista fuera de todo cliché del reggae, más parecido a un hip-hopero pero con un sonido más macizo y fino que muchos ataviados con los colores y las rastas; un organista-tecladista  con un swingfeel  indiscutible en el Hammond y hermosos solos de Rhodes con tintes R&B; un baterista preciso y al servicio de cada rola; un percusionista paciente, con gran intuición para saber cuando apoyar y cuando dar un paso al frente; y dos metales claramente extraídos de los círculos jazzísticos norteamericanos, uno en la trompeta con grandes solos y el otro a cargo del trombón, tocando en los registros más agudos casi haciéndole segunda a la trompeta, con fraseos menos virtuosos aunque igualmente destacables.

El sonido en vivo y la organización del lugar fueron muy buenos, y salvo los momentos en que Harrison habló a sus seguidores mexicanos, no hubo pausas en este show que siguió una línea ascendente en cuanto a intensidad y emotividad. Así lo reflejaron quienes no paraban de bailar, cantar, sonreír y gritar que querían más y más. Dos horas pasaron en un abrir y cerrar de ojos y así llegó el final de su set, y luego de muchos aplausos y ovaciones regresaron a regalar un encore, y como si no hubieran estado ya demasiado prendidos los escuchas, los Groundation decidieron que el último tema sería “Could You Be Loved”, por demás conocido por el público reggae y la mejor opción para dejar a todos con un gran sabor de boca y muchísimas ganas de que regresen a nuestro país.

REDACCIÓN:


Editorial

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