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Force Fest: Lemmy es Dios en una Ciudad de Creyentes Arrepentidos

Force Fest: Lemmy es Dios en una Ciudad de Creyentes Arrepentidos

Noel
Orlando Calderón @Soy_Noel

19/May/2013

Detalles

Tuvieron que pasar 13 años para que Lemmy Kilmister regresara a la tierra que alguna vez dudara de su divinidad. ¡Mötorhead finalmente llegó al Palacio de los Deportes!  El regreso tuvo como marco la segunda edición del Force Metal Fest.

La legendaria banda disfrutó por fin del recibimiento que merece por parte de un país que ha adoptado el metal como uno de sus géneros favoritos, cualquier recuerdo del fracaso que significó aquella primera visita a México parecía haber quedado en el olvido.

El día llegó, y ante una reducida audiencia, Pinhed se encargó de encender el interruptor y animar a quienes se dieron cita desde temprana hora en el “Domo de Cobre”.

El segundo acto corrió a cargo del metal sinfónico de Haggard, con un repertorio que incluyó temas como “Awaking The Centuries” y “The Final Victory”, sin embargo, el momento para recordar ocurrió cuando la orquesta alemana interpretó el Himno Nacional Mexicano. A su vez, con un profundo respeto sostenían la bandera nacional, detalle que los asistentes agradecieron entonando las estrofas, seguido de una gran ovación para los músicos.

Tras este emotivo show, el escenario estaba listo para recibir a la banda lusitana Moonspell, que pese a presentar un setlist corto, compuesto de 5 canciones, dejó bastante satisfechos a la mayoría de los asistentes.

En punto de las 19 horas una enorme manta con la imagen de Suicidal Tendencies se desplegó sobre el escenario, acto seguido, el hard core y thrash de los experimentados californianos acaparó la atención de un Palacio que lucía ya con un importante aforo.

Sin lugar a dudas, la presentación de Mike Muir y compañía merece una mención especial. Solo hasta que se escucharon los primeros acordes provenientes de la guitarra de Dan Pleasants, acompañado de los retumbos de la batería de Eric Moore y la impresionante energía que derrocha en todo momento Tim "Rawbiz" Williams, se sintió el verdadero peso de una audiencia que retroalimentaba con creces la excitante presentación que Suicidal Tendencies ofrecía.

El público estaba listo, pasadas las 8 de la noche las luces se apagaron nuevamente para recibir a Testament. Un redoble de batería por parte de Gene Hoglan dio la bienvenida, uno a uno, al resto de los integrantes, a excepción de Chuck Billy, quien portando un típico pantalón de mariachi, fue recibido por una estruendosa ovación.

Con un show explosivo en todo momento, la banda originaria de Berkeley parecía acelerar el tiempo a la par de sus vertiginosos riffs. "Rise Up" y "Native Blood", entre otras, se fueron con cierto pesar, ya que en un abrir y cerrar de ojos había transcurrido la presentación de una de las más exitosas bandas de thrash.

Otra leyenda abordó el escenario: Anthrax. Scott Ian y compañía brindaron a su siempre entregado público una presentación memorable que incluyó un par de covers; "Antisocial", original de Trust, y "TNT" de AC/DC, canción que se convertiría en la más coreada de todo el Force Fest.

Con un par de mantas conmemorativas recordaron a los desaparecidos Dimebag Darrell y Dio, además de revivir su visita en 1997 a ese mismo recinto a lado de Pantera, pero desgraciadamente, por tratarse de un festival, el tiempo de Anthrax poco a poco llegó a su fin, no sin antes interpretar "I'm the Man", tema clásico de la banda que fue acompañado de versos rapeados y un fragmento de "Raining Blood" de Slayer.

Minutos antes de que el reloj marcara las 11 de la noche, la emblemática banda se despidió con "I'm the Law" y la promesa de volver el próximo año para presentar su nuevo material discográfico. Finalmente, el momento estelar de la noche llegó de manera inesperada, tomando por sorpresa a propios y extraños.

En un par de segundos las luces se apagaron entre ensordecedores gritos y aplausos. La presencia de Lemmy inundó el escenario mientras a su espalda aguardaba Mikkey Dee y a su costado derecho, Phil Campbell esperaba el momento justo para desatar el infierno en el Palacio de los Deportes.

Más allá de las fallas en el sonido, que serían intermitentes a largo de la presentación, Mötorhead nos regaló una noche memorable que transitó por temas clásicos, impresionantes solos de guitarra y batería. La emoción del público, la entrega de la banda, y un final brutal con "Killed By Death", "Ace Of Spades" y "Overkill", logró hacer que la Ciudad de México se rindiera 13 años después ante uno de los más grandes talentos musicales de la historia. ¡Más vale tarde que nunca!

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