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Dos nuevos géneros musicales

Dos nuevos géneros musicales

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Magnos

21/Sep/2012

Detalles

Nuestra condición humana nos ha acostumbrado a ponerle nombre a todo lo que conocemos; y para esta época del hombre, el hecho de escuchar, ver o sentir cualquier evento ajeno a nuestro repertorio de notas mentales es casi tan inconcebible como ver un ente de otro planeta. Y al menos en nuestro microcosmos cultural mexicano, usamos la palabra fusión para describir un tipo de música que es producto de la mezcla de varios géneros, dando por resultado algo generalmente novedoso.

Pero hay límites para cualquier concepto y palabra, y los artistas invitados para la segunda fecha del programa del ciclo Alterna Jazz Música sin Categorías se encargaron de ir más allá de cualquier clase de etiqueta prefabricada. Evento llevado a cabo el 20 de septiembre de 2012 en un foro diseñado para maximizar la experiencia auditiva en cualquier persona: el auditorio del Centro Cultural Roberto Cantoral, equipado con la última tecnología acústica y un diseño arquitectónico sobrio y agradable concebido en pro de la mejor calidad acústica.

Abriendo este magnífico concierto pudimos escuchar a la banda mexicana Los Dorados, que más que “teloneros” fueron como guías turísticos que nos introdujeron gradualmente en el mundo de la música sin etiquetas, pero con una notable cantidad de influencias.

Por medio de diez temas originales nos explicaron cómo quitarnos un prejuicio musical y gozar de la música que no necesita definirse mediante una sola palabra. Este quinteto hace uso de cualquier recurso necesario para crear sensaciones que van de la introspección a la euforia. El diseño de luces fue un buen cómplice para este fin, pasando de un azul al final del primer tema, a una luz roja que anunciaba una segunda canción más prendida. En cada tema se percibía la gran cantidad de influencias musicales de cada uno de sus miembros, como la batería al estilo de Gene Krupa en el sexto tema, a cargo de Rodrigo Barbosa, quien evidentemente es un jazzista de corazón y ejecución, y la guitarra de Demián Gálvez, que salvo en esa obra (al estilo rockabilly de Brian Setzer), demostraba dominar frases del mejor jazz progresivo; la introducción del tema “Unión Laguna” fue un diálogo entre una batería y una tornamesa (Rodrigo y Dj Rayo, quien reveló el gran dominio rítmico que debe poseer un Dj cuando es una voz más dentro de una banda con instrumentos musicales tradicionales).

Para el séptimo y octavo tema contaron con la participación de Cuong Vu, líder y trompetista de la banda principal (Cuong Vu Trio), manifestando quién tomaría la estafeta a partir de los estados de ánimo ya creados por Los Dorados. Esta primera hora del concierto fue una excelente explicación por medio de nuestros guías turístico-musicales de lo que a continuación presenciaríamos.

Dos temas tradicionales del jazz (Body and Soul y All The Things You Are) fueron los elegidos por el trío de Cuong Vu para partir de lo ya conocido hacia lo inclasificable. Ted Poor (baterista) anunciaba mediante golpes de platillo en mano, a modo de campanadas, que estábamos llegando a un nuevo planeta. Con sólo cuatro increíbles temas y un encore, el trío del trompetista vietnamita nos dejó claro que en el arte no hay límites, y si los hay, siempre se puede ir más allá de éstos. Por momentos, parecían estar creando efectos sonoros para una película en vivo, dicha película era su actuación en sí. Muestra de esto era la ejecución histriónica del bajista japonés Stomu Takeishi, que además de su singular bajo Klein y sus múltiples pedales de efectos, empleaba el lenguaje corporal para complementar su discurso; a veces bailando, otras forcejeando contra el amplificador y en otra más, sentado.

Por su parte el líder, con su instrumento conectado a pedales de filtros, creaba texturas muy interesantes, haciendo loops con éstas, para luego gritar encima miles de frases que nada tienen que envidiar al mejor bebopero y súbitamente caer hacia un tema introspectivo de gran belleza. Los límites también fueron sobrepasados físicamente, en la segunda obra el baterista Poor, abandona su jaula para aventar un platillo y arrastrarlo, dando baquetazos y golpes por todo el piso, Takeishi se sale también de la suya y golpea las cuerdas de su instrumento con un objeto metálico parecido a un cenicero, y luego lo deja caer, lo patea. Así el preámbulo para este tema dedicado a su hija, (que apuntó Cuong) escrito en la época en que ella soñaba pesadillas.

El líder anunció el nombre de cada tema y un breve comentario acerca de los mismos, y comentó que ya extrañaba México (esta es su segunda visita) y (con humor) por supuesto nuestros tacos.

En resumen, lo que pudimos disfrutar no fueron dos bandas distintas, sino dos equipos conformados por artistas de distintos países en una misma sintonía que poseen una concepción de la música y el arte más allá de lo tradicional o políticamente correcto. Y para fines de etiqueta o concepto, prefiero decir que los géneros que escuchamos fueron Los Dorados y Cuong Vu Trio. Dos nuevos géneros musicales gestados a partir de la búsqueda de nuevos horizontes sonoros-emocionales.

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