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Heath Quartet: Canas, Cuartetos y Cultura

Heath Quartet: Canas, Cuartetos y Cultura

Mario
Hernández @presentepasado

16/May/2013

Detalles

Como parte la programación del 29º Festival de México en el Centro Histórico, el Cuarteto Heath, originario de Reino Unido, se presentó el pasado martes 14 de mayo en la Sala Manuel M. Ponce, en el Palacio de Bellas Artes.

El público, que llenó aproximadamente 3/4 de la sala, consistía en una mezcla de adultos jóvenes con lentes y personas canosas que son o se acercan a la tercera edad que se adentraron en un pequeño viaje a través de la historia de la música; del Clasicismo (Haydn) al Romanticismo (Mendelssohn), haciendo una parada por el Dodecafonismo (Berg).

La historia del cuarteto se remonta al año 2002, cuando Oliver Heath (violín), Cerys Jones (violín), Gary Pomeroy (viola) y Christopher Murray (violonchelo) comenzaron a tocar juntos en el Royal Northern College of Music, bajo la guía de Cristopher Rowland y Alasdair Tait.

El Cuarteto de Heath comenzó a ganar notoriedad gracias a que fue seleccionado por el YCAT (fondo para artistas clásicos jóvenes), además, ganaron el Concurso Internacional de Música Tromp (2008) y el segundo lugar en el concurso internacional de Haydn. Ambas experiencias les dieron la oportunidad de aparecer en distintos festivales europeos y estadounidenses.

Para su segunda presentación en México, la primera fue en El Ciclo de Conferencias sobre Hermenéutica Musical en el CENART, la agrupación eligió comenzar el recital tocando el cuarteto para cuerdas en Sol núm.1, Op. 77 de “ El Padre de la Sinfonía” Joseph Haydn, el cual es también conocido como El Cuarteto de la Felicitación.

El tema alegre combinó con la energía juguetona que se colaba en los rostros de los intérpretes, particularmente de Oliver, el más alto y sonriente de los cuatro. Tras una ovación entusiasta, un intermedio, y apenas la segunda llamada, el Cuarteto regresó al escenario para tocar el Cuarteto para cuerdas, Op. 3 de Alban Berg. Esta pieza, compuesta en 1910, es célebre no sólo por ser la última que Berg escribió bajo la tutela de Schoenberg, creador de la técnica del dodecafonismo y fundador de la Segunda Escuela de Viena, sino también por la ausencia de controles tonales.

Este momento de la noche se caracterizó por un tono oscuro y tenso, que bien podía haber sido sacado de una película de Alfred Hitchcock. Al finalizar la pieza, el Cuarteto volvió a abandonar el escenario, y fue durante esta pausa que las personas que habían llegado tarde, aprovecharon para incorporarse a sus asientos.

Tras un segundo intermedio, y ahora sí tres llamadas, los músicos reaparecieron en escena para despedirse tocando el Cuarteto para cuerdas núm. 5 en Mi Bemol, Op. 44 del músico romántico, Félix Mendelssohn. Este tema acabó con los restos de tensión provocados en el pasado y llenó la sala de notas dulces, y un tanto melancólicas, que combinaron a la perfección con la noche lluviosa.

Finalmente, los asistentes despidieron al Cuarteto de Heath con una serie de aplausos que duraron más de un minuto, lo que provocó sonrisas en los cuatro músicos. 

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