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BORIS Y EL FIN DEL MUNDO

BORIS Y EL FIN DEL MUNDO

Elizabeth
Cacho @kchitoww

17/May/2013

Detalles

Larga noche de ruido, texturas, de decibeles y de música: Boris por fin pisó suelo mexicano tras la resignación y concepción de ser algo imposible de ver. Con más de dos décadas de carrera y una docena de álbumes, el trío volvió a dejar en alto el nombre del sol naciente, seguidos de la excelsa racha de actos nipones que nos han estado visitando estos últimos meses (véase Skapara y Mono).

La noche fue inaugurada por el conjunto local de nombre Monogatari, quienes frente a un quórum reducido y poco interesado, fueron generando atención al punto de convocar y cerrar su presentación con una muy buena recepción a su noise rock que si bien no puso a nadie a bailar, pero de menos los mantuvo entretenidos.

La larga velada prosiguió con la presentación de los neoyorkinos Liturgy, quienes comenzando con una fuerte pared de sonido, producto de dos guitarras procesadas y una caja de ritmos, perdieron todo rastro seriedad de parte del publico cuando su “vocalista”, Hunter Hunt-Hendrix comenzó con sus cánticos dignos de un berrido de la Chilindrina, lo que desató varias risotadas, pero claro “por respeto” fueron disminuyendo.

Después de varios temas como "High Gold", "Sun of Light" y "Generations", que por un momento pareció infinita, un sector del empezó a abuchear y reclamar el nombre de Boris, apelando a la semejanza de Hunter con alguno de los hermanos Hanson y sobre todo, por el suplicio que se estaba volviendo estar frente a los norteamericanos.

Por fin, dadas casi las once de la noche, los originarios de Tokio hicieron acto de aparición tras una extensa pantalla de humo que fue disipada por la silueta sobre la batería de Atsu, que cual maestro de ceremonias, golpeó fuertemente el gong tras de sí, retando y preparando al quórum para el advenimiento del monstruo de tres cabezas llamado Boris.

Enormes y desgarradores gritos hacia Wata y Takeshi, quienes con sus instrumentos en mano desataron a la bestia con "Huge", fueron opacados por el poder y agresividad de las notas como golpes, como olas, como una pared, como el fin del mundo.

Con una pausa abierta para la tranquilidad y la paz, la banda continuó con "Rainbow" donde la voz de Wata relajó a los asistentes, congregándolos más y más cerca como si se tratara de una trampa… ya que a los pocos segundos de llegar al final, el trío arremetió con sus temas más energéticos y más acercados al stoner y al sludge: "Pink", "Vanilla" y "Statement", que en triada no hicieron otra cosa mas que hacer de la pista un torpe, pero sudado, moshpit, que cesó cuando la hora de las espesas texturas llegó con un tema nuevo y posteriormente, la impactante canción de nombre "Cosmos".

Finalmente, la noche cerró con más de media hora de una pared de sonido, Atsuo subió una vez más al asiento de la batería con una pedalera en mano que, como si se tratara de un detonador, miraba con fiereza a los asistentes del Lunario antes de apretarla y hacer de los amplificadores un apocalipsis; al ritmo en que su propia figura se arrojaba entre la gente, el sudor y el ruido, culminaron con varios maloiks al aire, dejando todo obvio: no es ruido, no es arte, no es experimentación: es Rock&Roll. 

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Elizabeth
Cacho @kchitoww

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