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Bomba Estéreo: Diva tropicalia

Bomba Estéreo: Diva tropicalia

Bruno
Muñoz @Bruno_Muti

29/Jun/2013

Detalles

Lo que se tiene que hacer antes de ver a Bomba Estéreo es echarse unos tragos. Tres cubas después, “zapato teni” cómodo puesto y actitud brinco-canto por delante, uno se enfila al recinto del mundo donde le toque ver a Li, Simón, Kike y Julián. A mí, El Plaza Condesa.

La experiencia estuvo compuesta por dos eventos entrelazados: el primero, la durísima semana de festejos por el cumpleaños 10 del querido bar Pata Negra, que comenzó con mucho calor (del bueno) el lunes y no paró hasta ayer; el segundo, la presentación “en sociedad” del Elegancia Tropical, el disco más reciente de la banda colombiana.

Todo empezó misterioso. El escenario era, literal, un pedazo de selva. La parte trasera, una gran pantalla en la que toda la noche hubo visuales de animales, formas abstractas y extravagantes, psicodelia… Mientras Julián tiraba dos o tres notas largas (larguísimas) en el sinte, Simón se colocó el bajo y Kike rozó sus platillos. Un minuto después apareció Li, con una pañoleta en la cabeza, saco floreado, shorts en azul metálico y guantes de plástico rosa. Todo explotó con "Caribbean Power".

A partir de ahí, las manos hacia arriba, los ánimos candentes y la música entraba por lo poros. "Bailar Conmigo" (que se podría catalogar como la segunda parte de "Fuego") creó una explosión de euforias; "Sintiendo", con la participación de Juan Manuel Torreblanca, presagió más sorpresas. Y sí, en "Rocas", Niña Dioz le añadió sabor e incluso robó la atención del público, que estaba concentrado en Liliana; la regia tiene actitud y fuerza.

A medio concierto, mientras Kike marcaba un beat lento, Li anunció que debíamos “ponernos bomb”, y claro, al ritmo de "Technotronic" versión cumbia psicodélica, la gente saltó tanto que uno que otro incauto pensó que estaba temblando de nuevo en la ciudad. Pero los ánimos bajaron un poco con "Bosque", canción introspectiva y hasta cierto punto nostálgica.

El break era necesario y, sobre todo, estaba más que pensado. Lo que vino fue LA sorpresa de la noche. De pronto, Li ya vestía una falda de colores y portaba una boa de plumas moradas en el cuello. El refector sobre ella. “Mírala, parece una diva tropicalia”, dijo mi acompañante al comienzo de "Pájaros", el track más sofisticado del disco.

Poco después de los primeros acordes, Rubén Albarrán, saltó al escenario. Los gritos se escucharon casi a la par de la música. Fueron varios minutos de aves, baile entre Li y Rubén y energía desbordada tanto arriba como abajo del escenario. ¿Qué más?

Cualquiera habría pensado que ese fue el climax de la noche, pero Bomba Estéreo, a pesar de que con este disco quiere mostrar que es más que "Fuego", no lo puede apagar, y gritó fuego, porque sabe que el público lo necesita. Ese fue el verdadero punto álgido. Todos bailando, todos saltando, todos cantando. Y pensamos (todos) que ahí terminaría, pero no podían no tocar "El Alma Y El Cuerpo", primer y aclamado sencillo del álbum, mientras en la pantalla se proyectaban visuales de un cielo que empezaba a nublarse y oscurecer.

Li agradeció a los presentes y las luces del escenario se apagaron. Mucha gente se dirigió a las barras, pues durante el concierto habían olvidado beber, y otros tantos a tomar un respiro en el recibidor del recinto, como yo. En la plancha, todavía se escuchaban gritos que pedían el encore; "Mozos", con ánimos menos caldeados, cerró una noche elegante, tropical y espectacular.

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Muñoz @Bruno_Muti