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Anamanaguchi, del videojuego al escenario

Anamanaguchi, del videojuego al escenario

Pablo
Salvador @_PSalvador

08/Abr/2013

Detalles
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Es casi inconcebible pensar que la comunidad geek tuviera tanta hambre de chiptunes. Cualquier roquero hubiera pensado que el 6 de abril se estaba realizando una convención de cómics o algo por el estilo, pero la verdad es que la comunidad se encontraba llena de expectativa ante la primera aparición de Anamanaguchi en México.

Para formalizar lo que sería una velada 100% gamer, primero se presentó el último Nerdcore. Este es un podcast conformado por muchas personalidades famosas de la escena gamer y que preparó a los videojugadores ante lo que estaba por venir. Por lo regular no suelo escuchar los puntos de opinión de estos personajes, pero como la plática fue amena realmente no tengo mucho de que quejarme.

Cuando por fin salió Anamanaguchi, el público demostró que el género chiptune no es nada más para escucharse mientras juegas, sino también para bailar y echar desmadre. Por más ajeno que pueda sonar para los melómanos contemporáneos, existe algo de magia al interpretar los “bleeps y bloops” de la música que salía de las consola de 8 bits y de alguna manera convertir estos ruidos en armonías frenéticas.

La música de Anamanaguchi, a diferencia de otras bandas similares, no son covers, sino más bien homenajes. Durante el concierto sufrí de un gran flashback a los discos que coleccionaba de los músicos de Megaman, Street Fighter y Castlevania, para lo que no estaba preparado era para escucharlos en vivo.

Si bien, los discos son muy buenos, no se comparan en lo absoluto al ritmo que producen estos individuos en el escenario. La batería lograba que los beats, que en teoría provienen de samplings, sonaran como una melodía completamente nueva y los chillidos de la guitarra confundían al espectador al desdibujar la línea entre el chiptune y el rock garage del que tanta influencia tienen.

Quizás el mejor punto fue cuando la banda tocó los mejores temas del soundtrack de Scott Pilgrim: The Game. Evidentemente este debe de ser el punto de partida por el que muchos gamers se hicieron fans de Anamanaguchi. Los temas que menciono acompañan perfectamente al videojuego que nos cuenta la trágica historia de Scott y Ramona, pero hizo falta que la banda se apoyara con visuales de Paul Robertson, una mezcla que ha demostrado ser un completo éxito y que es imposible de separar de los roqueros americanos, de verdad se echó de menos.

Por otro lado, el ambiente también ayudó mucho. Entre piñatas, colores psicodélicos y un Anamanaguchi que se entregó por completo a su gente, lograron superar por mucho las expectativas de su servidor. Encontré en Bandtastic una excelente propuesta que nos puede acercar mucho a nuestros ídolos y que difiere mucho del fraude que fue Video Games Live y VConcert, pues a pesar de que la locación no era la ideal por el cruel clima, siento que se respetó bastante el concepto y no puedo esperar al próximo evento de este estilo. Ahora que si después traen a Brental Floss o Descendants of Erdrick, pues ya tienen a un asiduo asistente de por vida.

REDACCIÓN:


Editorial

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Salvador @_PSalvador