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Alt-J, transparencia y perfección

Alt-J, transparencia y perfección

Diego
Figueroa @halofive

07/Ago/2013

Detalles

Formados en 2007, Alt-J (Δ) es una de las pocas bandas que logró trascender en poco tiempo, esto gracias a que durante sus presentaciones  en vivo forman un estrecho vínculo con el público. En esta ocasión tocó turno a México de recibirlos dos noches seguidas en el antes cine El Plaza Condesa, donde el cuarteto abarrotó su primer show.

Afuera, el acoso de los revendedores, los gritos de quienes trataban de vender souvenirs y las filas interminables para accesar; una vez dentro, el ruido y la presunción de los asistentes era abrumador, teniendo de fondo un escenario que proyectaba la imagen satelital del río asíatico Delta de Ganges.

Pasadas las nueve, Gwil Sainsbury (guitarra/bajo), Gus Unger-Hamilton (teclados), Joe Newman (vocales/guitarra) y Thom Green (batería) tomaron sus instrumentos, logrando emocionar al público de sobremanera, y dieron inicio a su primer concierto en México con Intro.

Gritos eufóricos, triángulos y más triángulos formados con las manos, fueron el preámbulo para Ripe & Ruin, pero no fue sino hasta Tressellate, que las ovaciones incontenibles arroyaron El Plaza, todos coreando letra por letra, bailando sumergidos en un éxtasis que los llevó a la culminación con Something Good.

Reservados con los fans, solo brindaron un "Hola México" y dieron paso a Buffalo y Warm Foothills, temas no incluidos en su álbum debut, pero siempre presentes en sus conciertos.

Beats crecientes para Dissolve Me y loops dieron paso a Fitzpleasure, el cual, inmerso en cuerdas intercaladas tanto de bajo como de guitarra, dio paso a Slow, original de Kylie Minogue, dejando a los asistentes confundidos, pues no reconocían de qué rola se trataba, hasta la frase "Skip a beat and move with my body" que hizo remembranza en los no tan jóvenes.

La noche volvió a su ritmo con  Matilda, de An Awesome Wave; mientras que un público ya aletargado, pero no menos entusiasta, recibió Interlude II y Bloodflood. Breezeblocks fue el tema elegido para cerrar la primera parte del concierto, en el que todos los asistentes , con las manos intercaladas, cantaron "I love you so, I love you so".

“Olé, olé, olé, olé, Alt-J, Alt-J”, los retornó pasados unos segundos para tocar Hand-Made. La atmósfera era increíblemente romántica, las parejas se abrazaron y besaron escuchando con atención la voz y coros del cuarteto. Otro cover nos tomó por sorpresa, esta vez fue el turno de College con su éxito A Real Hero, tema perteneciente a la película Drive de  Nicolas Winding Refn.

El público pedía más, las aclamaciones eran imparables. Entre el cuarteto solo sonrisas, entregados cuerpo y alma a su performance para su último tema, Taro, con una guitarra excepcional que incluso personificó sonidos irlandeses.

Los presentes quedaron satisfechos, sin queja alguna ante un show inigualable, incluso mejor elaborado y percibido que en su material de estudio; fueron esos sonidos pacificadores, atrayentes e inmaculados que los hicieron perfectos. 

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Diego
Figueroa @halofive

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