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Geneva Jacuzzi: ¿Qué diablos fue lo que pasó?

Geneva Jacuzzi: ¿Qué diablos fue lo que pasó?

16/Jul/2012

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Pocas son las ocasiones donde los planetas se alinean para que un evento como el suscitado la pasada noche del viernes se repita. En medio del caos, gritos, destrucción y música techno, la cantante y artista visual Geneva Jacuzzi presentó su montaje Dark Ages – Part V: Art Void gracias al esfuerzo conjunto de Cine Tonalá y UFOria! en lo que fue sin duda una de las veladas más memorables, únicas y confusas que ha visto esta ciudad en mucho tiempo.

Entrada la media noche, la única sala con la que cuenta Cine Tonalá sufrió una metamorfosis a base de figuras geométricas a modo de un inenarrable escenario girando entorno a una humeante pecera sobre un pedestal. El pequeño programa de mano esparcido en el recinto no servía de mucho cuando al describir la puesta en escena narraba "Art Void: No Dumping Allowed!! Es la historia de una máquina rebanadora y succionadora de dos piezas y de lo que aprende de un esquizoide payaso-dios arte nulo eterno en algún lugar en una de las últimas paradas del tiempo y espacio”. Mientras unos se preparaban mentalmente con la originaria de Tijuana, Dani Shivers que hacia labor de telonera: nadie, pero nadie veía venir el abstracto huracán monocromático que dejó a todos y cada uno de los presentes netamente atónitos.

Al apagarse las luces, proyecciones con obvios e irónicos mensajes leían “No entiendo” y “Ah, creo que ya comenzó el performance” al mismo tiempo que dos bailarinas giraban entorno a la misma Geneva incrustada en medio de la escenografía, cantando y vertiendo líquidos en la pecera de la que beberían a las bailarinas. En lo efímera que fue la presentación, con ayuda de pedazos del escenario las dos bailarinas fueron transformadas dejando de ser humanos y convirtiéndose en máquinas de muerte que decapitaron a la cantante. Fue precisamente al momento en que la cabeza de Geneva rodó por el entarimado que todo se convirtió en un remolino de destrucción y caos en el que todos los presentes fuimos partícipes.

Originaria de Los Angeles pero seguramente expulsada de otra dimensión, Geneva Jacuzzi echa a patadas a sus bailarinas comenzando con sus propias manos a destrozar el escenario y a arrojarlo sin cuartel contra el público mientras una fúrica expresión invadía su rostro. Caminando de un lado a otro como si una crisis existencial le sucediera en medio del performance, el volumen de la música aunado con sus distorsionados cantos, no esclarecían si la destrucción era parte del show. La mayoría de los presentes se levantan intentando escapar de la sala pero fue la misma Geneva quien se interpuso en el camino jaloneando y amenazando al que lo intentara “¡Ni siquiera se atrevan!” señalaba la artista mientras arrojaba su propia cabeza decapitada contra el público.

La música continuó mientras el escenario caía en pedazos, pero para sorpresa de la cantante: todos y cada uno de los trozos de utilería arrojados contra el público se le fueron devueltos, incluso vasos que no buscaban otra cosa más que derribarla. Geneva gritaba y la gente intentaba escapar, la música seguía y los vasos intentaban arremeter contra la artista, quien maquillada y sonriente continuó destruyendo todo lo que pudo hasta que la pista terminaba. Silencio total. Se despide con un cortado “Adiós” y desaparece dejando a todos con proyectiles en mano. ¿Qué diablos fue lo que pasó?

No es una revista, es un movimiento.