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Música > Reseñas > Titán – Dama

10 noviembre 2016 Por R. J. M. M.

Titán —
Dama

Épico (2016)

Artista: Titán

8

Dama re’fina.

TITÁN regresa del limbo después de 11 años, tiempos cuando se vieron en la explosión del indie y la generación MySpace, que marcó la pauta de lo que sería la próxima generación alienada con el diseño, arte podrido actual, la nostalgia del siglo XX; superficialidad europea tropicalizada con líneas de blues, ZZ Top a la rock urbano de Neza en electrónico, bien chilango europeo. Ese disco que explotaba los sentidos y te hacía bailar, a la de ¡a huevo!, impregnado por la esencia sonidero Polymarch. Todo eso se ve tan lejano del cuarto álbum de estudio de TITÁN, no por el tiempo sino porque parece que se quedó en el en la profundidad del Tártaro.

Dama es una entrega madura, con mucha más pericia tecnológica; a momentos introvertida y melosa: los coros de “Dama fina”, recuerdan a los de “Pensé que sabías” de Maverick STN, quizás por lo meloso de la melodía vocal al estilo pop mexicano de los noventa, Luis de Llano, rock en tu idioma.

Por tanto, por lo novedoso no se fueron en esta producción, ¿o sí? Lo interesante es lo seco de su sonido, su mezcla sónica revienta con unos espacios muy mojados, síntesis sonora de artefactos clásicos, dubstep chopping,  arpegios muy robóticos desenfrenados, sampleos nítidos disco, con su clásica fórmula Dadá sonoro y,  la humilde transgresión en las líricas, que restriega nihilismo sin decantar, drogas, narcisismo, odio hilarante latinoamericano y el absurdo.

El sonido algo oscuro característico de esta Dama es la esencia del productor en lo oscuro, que lo reinventa y afina en otro tono, lo que es gran acierto. Sí, esta vez el disco no es producido por Julián ni Emilio, sino por el virtuoso Nick Launay,  que ha sacado el jugo de cucaracha al TITÁN, tan radiactivo como sincero, y no se ve perecer.

Entre trap, electro, disco, soul, tribal y new wave, el pastiche suena a EdBanger Records meets Walter Murphy, al producir OST de horror film, de explotación ochenta, tras ver Madame Butterfly en el Meth, al terminar una orgía con Casino Shangay, y Luis de Llano, en una cabina tropical en el Harlem.

Es un buen disco, pero no es la Dama que se podría haber esperado, no es la señora prostituta de la merced bailando con el Faraónico Polymarch.

Es más a la chica de colonia Condesa que pretende ser trash, pero usa Chanel número 5 de perfume vaginal.

Los fans de TITÁN sabrán que lo vulgar era un must en la banda.

El guiño a la música culta, no le da el toque kitsch que acostumbran.

Las colaboraciones con referentes del subterráneo de antaño, llegan transformar, de hombre a vestida, a esta Dama, que no llegó a actuar en el Frufrú.

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R. J. M. M.