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elnicho: otra manera de escuchar
Coberturas Especiales           23 Mayo 2016

elnicho: otra manera de escuchar

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Este evento cultural pretende desenmarcar de sus contextos habituales manifestaciones contemporáneas.

Fotografías: Vladimir Bustamante. 

Ha pasado la sexta edición elnicho, evento cultural que aglutina algunas de las manifestaciones más desafiantes de diversas prácticas contemporáneas. Tomando diversos espacios de la ciudad que alteran la noción de un venue –algunos de los eventos son desarrollados en museos o, incluso, en colonias populares de la ciudad-, el festival pone en diálogo la danza, las artes visuales, el cine y las ramificaciones de los experimentos sonoros modernos y contemporáneos, como la música concreta y la música improvisada. Como evento, elnicho busca movilizar los formatos habituales del festival con el fin de retirar el aura que estos actos suelen tener –indigeribles, de hueva– para generar nuevas experiencias en los espectadores de la ciudad.  “El concepto de ‘festival’ puede ser abierto a varias interpretaciones. Recuerdo cuando había hecho un evento de 8 horas con 8 actos en Londres y lo llamé un festival de un día. Un crítico había dicho ‘¿se puede definir un festival si es solo un día?’ Para mí, el festival es un momento donde se unen varias músicas o disciplinas, donde los artistas pasan tiempo juntos, donde no vienen 24 horas para luego seguir su gira. Los públicos se interesan en descubrir cosa nuevas e idealmente, interactuar socialmente entre ellos”, nos dijo Eric Namour, director del evento. “Me gusta que agentes de otros ‘nichos culturales se involucraran y participaran de un evento como este: gente de diseño, cine, arte o también teatro y danza. Creo que, de nuevo, es un proceso muy orgánico para poder juntar varios públicos. Por otro lado, los estudiantes y los jóvenes siempre están muy presentes”, declaró.

elnichoLeafcutter en el Museo Tamayo

 

Entre las actividades que se llevaron a cabo se encontró Greg Hope y John Hegre, un acto de cine en vivo, en una sesión acusmática desarrollada en el Centro Cultural España. Sin la presencia escénica de ningún músico, el público tuvo la libertad de adoptar la posición que le resultara más cómoda para adentrarse en la difusión de tres obras, una hecha por François Bonnet, actual director artístico de los Estudios GMR, institución donde se generaron las primeras exploraciones de la música concreta, forma compositiva que impactó a la música electrónica tanto popular como académica. Por otro lado, bajo la iniciativa de Alumnos47 Móvil -una biblioteca transportable-,  el saxofonista Akira Sakata, el percusionista Ignas Shick y el bajista Ingebrigt Håker Flatens se presentaron en la Plaza Los Ángeles de la Colonia Guerrero: llevar la música al espacio público, hacer de los paseantes audiencia potencial para tres artistas de la música improvisada fueron los lineamientos de esta actividad.

Además de las actividades habituales en el museo Ex-Teresa Arte Actual, donde se pudieron escuchar ejercicios de paisajes sonoros y noise, como la artista Eko Eko Azarak, en el último día de elnicho el evento tomó las instalaciones del Museo Tamayo para proponerles a los visitantes otra manera de convivir con el espacio museístico. A través de talleres, performances interactivos y exploraciones sonoras en los muros del recinto, los espectadores encontraron posibilidades insospechadas. Durante esta jornada también se estrenaron obras del compositor Jammes Tenney, ejecutadas por los ensambles mexicanos Liminar y Sonidero 13, y se contó también con la presencia de Leafcutter John, compositor y productor inglés que une los criterios del folk con una electrónica límpida.

En esta edición, elnicho mantuvo una constancia: programar actos de free jazz. La carta fuerte fue The Thing, celebre trío que, usando como herramientas la disonancia y la improvisación permanente, la agrupación pone en crisis los límites del espectador. Tuvimos también la oportunidad de charlar con Mats Gustaffson, saxofonista de la agrupación, con el fin de tener un acercamiento a su método instrumental, además de buscar, en la voz de un artista, algunas de las perspectivas y elecciones curatoriales de elnicho. “La improvisación es… Improvisar. Lidias con varios parámetros para crear algo personal. Para crear tu propia música. Hay demasiados métodos que funcionan diferente según los compositores que los utilicen. La clave es encontrar por ti mismo qué sirve y qué no. Esa es La Clave. Yo diría que para mi trabajo en solitario, para mis técnicas en el saxofón, estar dispuesto a cometer errores es lo más importante”, declaró Mats. Acerca de la consistencia que puede adquirir la improvisación ejecutada en vivo, señaló: “Cuando experimentas esta clase de actos en vivo entiendes que, en realidad, no hay mucho que entender. Cuando la improvisación funciona, todos lo pueden sentir. Todos entienden: la audiencia, los músicos. En cambio, cuando no funciona… Puede ser la peor música jamás hecha. Es una línea muy delgada entre ambas, y tiene siempre que interactuar, pero en serio interactuar con los otros para que la improvisación funcione, ya sea los músicos o la audiencia, o ambos”.

“La improvisación es una forma de resistir y de comunicarse. Es música que no está hecha para complacer. Es música que está hecha para retar, música que plantea las preguntas necesarias. Por lo tanto, es política: no hay otra manera de mirarlo”, concluyó Gustaffson.

Christian Mendoza