Indie Rocks

6 agosto, 2012 Por: Majo @majolona Fotos: Cynthia Flores @cyncherryflores

Lollapalooza Día 3: Cierre con broche blanco

A mi repisa

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Llegó el tercer y último día para Lollapalooza 2012 y aún había 50 bandas por entregarse en menos de 12 horas en 8 escenarios.

Oberhofer fue la agrupación encargada de abrir en el Bud Light stage, escenario que más adelante consolidaría a Florence + The Machine y Justice con su público. Brad Oberhofer, vocalista y líder, es reconocido por cantar mucho “ooOOoo” y vaya que lo hizo. La banda no era un total desconocida ya que la gente, sentado en el pasto, coreó una que otra canción.

Desde la computadora, Hey Rosetta! – de muy primer impacto- sonaba un tanto a Chris Martin y tal vez fue un poco de este  morbo, más el sonido de un violín el que nos llevó a verlos. En vivo las cosas fueron distintas. No había tanta gente pero es un hecho que esta banda canadiense cuenta con unas caraterísticas cuerdas (violín y cello) que dan un brillo especial en su sonido.

En un terreno más country, y precediendo a Sigur Rós, Trampled By Turtles se lució con el banjo, mandolina y la armónica pero pasado el tiempo comenzaba a provocar cierta flojera aparte de que para esa hora (2:30pm) el sol pegaba duro. Las bandas que tocan cuando el sol está en su punto máximo la tienen más difícil para conquistar al público, y más si salen con camisa, corbata y saco, tal fue el caso de The Walkmen. Pero Hamilton Leithauser, vocalista, supo cómo mantener atenta a la gente con canciones como “In The New Year”. La audiencia estaba atenta al cien por ciento.

Las guapas Dum Dum Girls se tardaron en empezar, aún continuaban haciendo ajustes de soundcheck (según nos comentó una persona de la producción). Sus lentes de sol vintage, labios rojos, medias rotas y vestidos de encaje negros, lucían bien y sí, es una agrupación de puras chicas que tocan dream pop pero nada fuera del otro mundo.

“We are glad to introduce this band who came from Iceland: Sigur Rós”, así fue como dio inicio esta agrupación de sonidos etéreos. La proyección de las pantallas estaba personalizada de acuerdo a quien tocara, en este caso muchos imágenes fuera de foco y algunas encimadas para así poder ver a Jónsi rodeado de luces de bengala. Y la verdad es que en festivales (cuando sabes que hay más por ver) Sigur Rós aguanta para la mitad de su show, pues sí hay puntos altos sin embargo son discretos y normalmente se mantienen en esa misma línea. Una de las canciones que más prendió fue “Hoppipolla”.

Toro y Moi fue una fiesta increíble. Todos los integrates de la banda son demasiado jóvenes, en conjunto reflejan una actitud nerd; pero las apariencias engañan, pues la música por sí sola trae la fiesta sin necesidad de que ellos demuestren eso a la hora de tocar en vivo (no necesitaban animar a la gente).

El dúo de Mali fue una gran sorpresa. Amadou&Mariam impregnaron energía y alegría pura. Estos dos artistas ciegos se mantenían a no más de un metro de distancia uno del otro en el escenario. Mariam tuvo una actitud rara, se dedicaba a cantar y se veía algo seria pero de pronto mostraba una gran sonrisa. (Me hubiera gustado saber que pasaba por su cabeza, tal vez se detenía a sentir todas esa vibras dada su condición). Pero Amadou es increíble con la guitarra, lo goza y lo contagia. Sus músicos, con una sonrisa por delante y entregándose al público. Después de cada canción Amadou era el encargado de hablar, por su puesto no se les entendía, de pronto alguna palabra en francés o cuando presentaron su tema del Folila: “C’est Pas Facile Pour Les Aigles”.
Lo curioso es que estos dos sujetos, con su atuendo de color marrón y amarillo, y sus lentes de marco dorado, al unísono decían: “Let’s dance all together and jump all togehter” (en un tono un tanto bobo) y tenían al público en la palma de su mano. Todos bailando en un círculo y armando la fila para brincar por la pista.

At The Drive -In es otro proyecto donde aparece Cedric Bixler-Zavala y Omar Rodríguez-López. Cedric es un frontman sin límtes y con una extraordinaria energía; saltos y destrucción por todo el gigantesco escenario principal donde entre cada canción interactuaba con el público: “Do you have a ‘chancla’?”, “This song is for my abuelita”, “Do you know this new glove shoes?”.

En el escenario Bud Light se dejó venir la multitud para ver a Florence Welch. La gente caminaba mientras aplaudía al ritmo de “Dog Days Are Over”. Florence se mostró con un gran vestido rojo y la imagen de ella a lado de una arpa era bella; se movía de un lado al otro a lo largo del escenario. Florence deleitó – con su gran voz – al público  con canciones como: “What the Water Gave Me”, “Leave My Body”, “Rabbit Heart”, “Dog Days Are Over”.

Y por fin, el gran cierre con Jack White. Cuando lo vi tocar tuvo sentido la frase que muchas veces se dice por inercia: ” me dejó con la boca abierta”. Pero es que al ser testigo de la entrega de cada uno de los sujetos que está en el escenario, uno no puede más que demostrar este gesto de sorpresa (o decepción). Jack White compartió escenario con Los Buzzardos (conjunto de puros hombres) y después con Peacocks (agrupación de puras mujeres ultra talentosas) frente a una gran manta azul, que decoraba el escenario con el III, símbolo de su actual disquera independiente Third Man Records. Una entrega fenomenal; energía por todos lados, el poder de la guitarra haciendo siempre sinergia con la la batería (vaya, hasta un platillo salió volando), los dedos en el piano escurriéndose a lo largo de este, la segunda voz atenta al protagonista de la noche. Al momento de interpretar “Love Interruption” fue como si Jack White y Ruby Amanfu se complementaran; él de tez blanca vestido de color negro; ella piel obscura con un vestido blanco. Ambos cantando en el mismo micrófono.

Sin duda este personaje se ha sabido mover en la industria, logrando materializar sus proyectosy demostrando la genialidad y excentricidad de los músicos de Nashville, TN. Lollapalooza cerró con broche de oro.

Nota 1: Recomendamos ampliamente escuchar a Hey Rosetta! y White Rabbits.
Nota 2: Un aplauso a la producción por tomar en cuenta a gente con discapacidades y establecer cómodos espacios para ellos y colocar traductores para la gente sorda, a un costado de los escenarios.

*La fotografía utilizada de Jack White es cortesía de Fender Guitars.

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