Indie Rocks

19 marzo, 2012 Texto: Por: Sergio P. D'Abbadie @warbrum Fotos: Por Majo @Majolona/ Fernando Aceves

Cambiando el ritmo

A mi repisa

Galería de imágenes

La segunda jornada musical de Cumbre Tajín tomó un rumbo “guapachoso”. Ayer fue un día distinto a los demás; en el parque casi no había gente, por lo menos no como el sábado, y en el Nicho de la Música la plancha lucía un tanto abandonada. Al parecer, a la gente no les gustó que el line up diera un vuelco tan radical: el sábado, rock, funk y un poco de hip hop; ayer, son, salsa, tropical y samba.

Los micrófonos se abrieron a las seis y media para recibir a Los Cojolites, enorme grupo renovador del son jarocho que, con disco bajo el brazo (Sembando Flores) y un tablón para zapateado en el escenario, entretuvieron a los pocos escuchas que comenzaban a llegar. Gran presentación de los representantes jarochos, quienes dieron paso a una agrupación de antaño: Los Joao.

Estos señores no pierden la pila. A pesar de que hicieron su debut en 1974, tocan de maravilla y siguen poniendo ambiente en sus presentaciones. Empezaron flojos, con dos baladitas que las señoras presentes recordaron con nostalgia, pero despúes tocaron su más grande tema, Vamos A La Playa, y ahí empezó el pachangón: pelotas de colores fueron lanzadas al público, globos, máscaras, silbatos y demás props que la banda regaló hicieron parecer que se trataba de una boda. La energía se multiplicó para dar paso a Olodum.

Los de Salvador de Bahía, Brasil, tienen una fuerza impactante arriba del escenario; su música, al ritmo de los tambores, ha sido reconocida a nivel mundial, y en Tajín demostraron por qué; sin embargo, el público no logró conectar (o viceversa) lo suficiente con ellos. No obstante, fueron buenos teloneros de Celia Cruz All Stars.

Esta agrupación debe verse para creerse. Si bien los éxitos de la difunta reina de la salsa ponen a bailar a medio mundo, no cualquiera los interpreta con tal maestría. Estos jóvenes prendieron de verdad a la gente que casi llenó el lugar. Al salir al escenario, cada integrante iba tomando su posición y tocando su instrumento, la primera canción fue progresiva, hasta que explotó en toda su complejidad. Los ánimos nunca bajaron y el público no paró de bailar, acción que siguió hasta el siguiente acto: Willy Chirino.

Este salsero cerró la noche con el mismo sabor que sus predecesores, pero sin tanto impacto. La gente estaba cansada y comenzó a abandonar el recinto, pero los que se quedaron pudieron gozar de más salsa fusionada con rock y jazz. Además, Chirino hizo un “dueto virtual” con Celia Cruz (cantó sobre un audio de ella) y presentó canciones de su nuevo material, My Beatles Heart, en el que reinterpreta canciones del cuarteto de Liverpool con su más puro estilo salsero.

Si se compara con el sábado, el domingo fue distinto por una sola razón: los jóvenes que el día anterior abarrotaron la zona de conciertos se esfumaron, aunque los adultos que los reemplazaron no fueron mala audiencia. Seguramente los jóvenes regresarán hoy, ¿cuántos de ellos querrían perderse a Café Tacvba?

Comentarios